Son muchos los factores que pueden provocarnos un ataque de ansiedad.Las mujeres de hoy vivimos bajo presiones de todo tipo: laborales, personales, estéticas y hasta existenciales.
No conseguís trabajo, no conseguís un mejor trabajo, tu marido te vuelve loca, tus hijos no te dan tiempo de nada, ese chico al que le diste el teléfono no te llama, no podés bajar esos kilitos de más, tu novio te dejó, tus amigas te critican, etcétera, etcétera. La lista es interminable.
¿Qué tenemos que hacer cuando vivimos este tipo de situaciones?
Primero tenemos que decirnos a nosotras mismas, que los típicos comportamientos compulsivos e irracionales no nos van a llevar a ningún lado.
Tirarse a la cama para llorar durante días no sirve de nada. Por el contrario, es una conducta que si se vuelve hábito, puede ser muy peligrosa.
Comer como un cerdo tampoco resuelve nada. No vas a encontrar consuelo en la comida y lo único que vas a lograr es estar, además de triste, gorda.
Enojarte tampoco es bueno, ya que te convierte en un ser insoportable para los que te rodean y, por lo tanto, te aísla y te hace estar aún más bajoneada.
Mi consejo es buscarse algo productivo para hacer, o un hobby, un deporte, lo que sea que te mantenga ocupada mientras la herida se cierra. Jugar al golf, estudiar francés, redecorar la casa. Lo importante hacer algo.
También recomiendo invertir en una misma. Ponerte linda siempre ayuda a sentirte mejor. Hacete las manos, un baño de crema, un peinado o comprate un vestido nuevo. Cuando te veas más atractiva, vas a tener más confianza en vos, y eso se proyecta también en los demás.
Por último, y esto es seguramente lo más difícil de conseguir, hay que tener paciencia. Las cosas nunca se resuelven de un día para el otro. Pero recordá que lo que sea que te tiene mal, eventualmente, va a pasar.

















