Mostrando entradas con la etiqueta felicidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta felicidad. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de septiembre de 2013

Adaptarse al cambio

Sweet strawberries from the saturday market...yum!Cuando estás acostumbrada a estar a mil todo el día, a trabajar, a viajar y a salir, hacer reposo se vuelve una tarea difícil.

Cuando solés pasar tus noches en algún restaurant de moda, comiendo sushi sobre stilettos de 12 centímetros, quedarte en casa te resulta aburridísimo.

Pero como dice aquella sabia frase: hay un tiempo para todo.

Hay que adaptarse a las circunstancias que nos tocan. Porque en la vida en parte se elije, y en parte te toca lo que te toca.

Muchas mujeres pasan su primer trimestre de embarazo sin ningún síntoma y siguen su vida como si nada. A mí, por otro lado, me tocó otra cosa.

Así que me he propuesto disfrutar en lo posible de esta nueva vida tranquila y hogareña. Ya habrá tiempo para volver al circuito.

Mientras tanto no queda más que disfrutar de un rico bowl de frutillas perfumadas y mirar Titanic.

Ser moderna significa también saber adaptarse a las nuevas circunstancias.



Leer más...

jueves, 20 de junio de 2013

Capacidad de asombro

Cuando somos niños, todo nos sorprende. Me encanta mirar las expresiones de los bebitos cuando analizan las cosas a su alrededor y tratan de absorber la mayor cantidad de información posible, tratan de comprender, de capturar el mundo.

A medida que nos vamos haciendo grandes, esta capacidad de asombro se va perdiendo.

Algunos pocos afortunados, logran conservar la capacidad de asombro, a pesar de las circunstancias y del paso de los años.

Hoy volvía en avión de un viaje de trabajo. Al lado mío había una pareja que nunca había viajado en avión. Hablaban entusiasmados entre ellos, sacaban fotos por la ventana y no podían ocultar sus expresiones de fascinación. Comentaban lo increíble que les parecía que un avión se mantenga en el aire.

Presenciando la felicidad que tenían mis compañeros de asiento, no pude evitar pensar que, tristemente, he perdido la capacidad de asombro.

Realmente es increíble que un avión vuele, así como también son increíbles tantas cosas maravillosas que nos rodean: la fuerza del mar, los vínculos entre la gente, el bienestar que transmiten los rayos del sol, no sé, puedo nombrar miles de cosas.

Haber perdido la capacidad de asombro no tiene que ver con las posibilidades económicas. Hay muchas personas que han visto de todo y aún siguen sorprendiéndose.

Asombrarse, sorprenderse es una actitud. Es estar abierto a lo que nos rodea.






Leer más...

jueves, 2 de mayo de 2013

El campo y la ciudad

European Shutters on WindowComo ya les he comentado en otras oportunidades, mi vida se encuentra plagada de viajes. Por trabajo o por placer me la paso armando y desarmando valijas.

Algunos de los viajes laborales son al campo. Sin embargo, rara vez me quedo a disfrutar de mis momentos de ocio al aire libre. En general, cuando el trabajo está terminado vuelvo a la ciudad.

Esta semana tuve la oportunidad de pasar un día feriado en el campo. El silencio, el sol de otoño y el olor a carne recién asada dejaban en evidencia las bondades de vivir en el campo.

En el campo se trabaja, claro. Pero los momentos de descanso tienen otro color.

Si bien desde chica he tenido mucho contacto con la vida campestre, se podría decir que soy una mujer de ciudad.

Siempre me han gustado las luces de la ciudad y las infinitas posibilidades que ofrece, tanto para el trabajo como para el disfrute. Las ciudades tienen teatros, museos, restaurants, centros comerciales, bares. Mentiría si dijera que no disfruto vivir en Buenos Aires y visitar periódicamente otras ciudades del mundo.

Pero por algún motivo, cada vez que paso tiempo con personas que viven en el campo, algo adentro mío me dice que quizás no elegí la mejor opción.

Cuando era más chica ni me planteaba la posibilidad de una vida más tranquila, me gustaba el ruido.

En este momento de mi vida, en el que incluso empieza a asomarse la posibilidad de tener hijos, comienzo a mirar con otros ojos el estilo de vida relajado y al aire libre.

Las pocas oportunidades en que paso el día en el campo me siento mejor, duermo mejor, escribo mejor, estoy más tranquila.

Disfruto mucho de los entretenimientos de Buenos Aires, pero algunas tardes de sábado o domingo siento que las paredes de mi departamento me oprimen y me vienen las ganas de huir de la ciudad.

Son dos formas de vivir muy distintas. Cada mujer elije la suya. De hecho, entre mis amigas, hay una que vive en Nueva York y otra que vive en el medio del campo.

Yo, que estoy en una situación intermedia, aún estoy buscando el punto de equilibrio. La vida te va llevando, cada lugar tiene su momento.

<3

<3

;/




Leer más...

sábado, 27 de abril de 2013

Vivir simple


Esta semana me corté el pelo. Lo tenía largo y con las puntas maltratadas y desteñidas. Lo corté un poco por debajo del hombro, levemente rebajado adelante y recto atrás.

Me sentí muy bien con el cambio. Me puse a pensar en que si algo tan trivial como un corte de pelo puede cambiarte el humor, ¿no sería buenísimo poder hacer cambios en temas más relevantes? Imagínense lo que te ayuda a cambiar de aire.

No sé si les pasa, pero en mi vida hay cosas que sobran y hay cosas que faltan. Supongo que nos ocurre a muchas.

Sobran, por ejemplo, pensamientos negativos. En lo personal, tengo la capacidad de hacerme la cabeza con cualquier tema. Siempre tengo una excusa para estar preocupada. Suelo pasarme minutos, y en ocasiones horas, antes de dormir pensando en todo lo que me consterna.

Sobra ego. Ojalá pudiéramos levantar la nariz de nuestros asuntos para mirar un poco lo que pasa a nuestro alrededor.

Sobran posesiones materiales. En los tiempos que vivimos tener es muy importante ¿Para qué comprar toneladas de ropa que al final no vamos a usar?

Falta fundamentalmente paz. Vivimos apuradas, buscando los que creemos que necesitamos para ser felices. Como si una casa, un auto, un casamiento, o algo puntual nos fuera a cambiar la vida.

Falta aprender a valorar las cosas simples de la vida. El aroma que queda después de llover, un almuerzo al aire libre, un helado, una película francesa.

Falta dedicar tiempo a los afectos, tener gestos, decirles te quiero.

Hoy estoy un poco cursi, pero creo realmente que hacen falta cambios. Las prioridades están desordenadas. Sobran muchas cosas, faltan tantas otras. Vivir no debe ser una odisea. Vivir bien es vivir simple.

intimate gathering beneath the arbor

set up a hammock

flowers













Leer más...

martes, 23 de abril de 2013

Tu ambiente ideal

ScrapbookEstoy sentada cómodamente frente a mi mesa del comedor. Marido afuera con sus amigos. Nadie en casa. Sólo me acompaña un ramo de flores frescas que traje esta tarde. El boeuf bourguignon que puse en el horno, ya está desprendiendo un aroma irresistible.

Descorché una botella de vino tinto y la acomodé en el poco espacio que queda entre los papeles y libros que están desplegados sobre la mesa.

Giré la tele del living para que apunte a donde yo estoy. Sintonizado, uno de mis favoritos, el canal El Gourmet. Un joven cocinero cordobés prepara unos ravioles de calabaza ahumada que se ven tan ricos que me dan ganas de atravesar el televisor.

Pero no hace falta irme de casa. En un rato ya va a estar listo mi plato especial para uno: el gran clásico de la cocina francesa.

Estar sola en casa, para muchas mujeres es un martirio. Yo lo considero una bendición.

Soy una de esas mujeres a las que les gusta hacer miles de programas, pero he aprendido a disfrutar también de estar en mi casa.

Estar sola en tu casa te permite generar tu ambiente ideal sin que nadie te modifique nada. A cada una, lo que le guste. Yo estoy feliz de estar rodeada de libros y revistas viejas con un vino tinto y un canal de cocina de fondo, pero habrá también quien prefiera estar saltando como loca al ritmo del heavy metal.

Lo importante es disfrutar de ése espacio de privacidad que nos da rienda suelta para hacer lo que nos gusta.


Scrapbook: Breakfast in Paris

magazines
Leer más...

viernes, 29 de marzo de 2013

10 cosas que me hacen feliz


Cuando asoman problemas en algún frente de la vida, un ejercicio muy efectivo para combatir la desazón, es hacer una lista mental de todas las cosas que nos hacen felices.

Los primeros puestos en la lista no son nada originales. Supongo que en la lista de cualquiera de nosotras se repiten los mismos: la familia, la pareja, los amigos y, en mi caso también, la religión.

Pero quería compartir con ustedes, los otros puntos que, además de los elementos afectivos, integran la lista de cosas que me encantan y que, en definitiva, me hacen feliz.

En honor a la brevedad, elegí sólo diez:

1. Cocinar. Me encanta preparar distintas recetas para los demás, o incluso para mí sola. No me canso de pasar horas en la cocina, aunque, como cualquiera, a veces no tengo ganas de hacer nada y salgo a comer afuera.

2. Las flores. Me las compro yo sola, pero si me las regalan mejor. Si no viajara tanto, probablemente encargaría que me envíen flores frescas todas las semanas. Mis favoritas, las peonías y los jazmines.

3. El champagne rosé. En realidad, me gusta todo tipo de vinos: blanco, tinto, rosé, pero sobre todo el espumante rosé argentino (mal llamado champagne). Me gusta al mediodía y a la noche. No necesito un motivo de festejo para descorchar una botellita.

4. El brunch. Los fines de semana me gusta dormir hasta el mediodía y preparar café, jugo de naranja, tostadas y huevos revueltos. Un pequeño gran lujo.

5. Viajar. Me encanta conocer lugares nuevos. Mis ciudades favoritas son París, New York y Punta del Este (qué viva ¿no?). Un viaje inolvidable fue mi luna de miel en Grecia, muy romántico.

6. Los quesos. TODOS, desde el discreto brie hasta el atrevido pecorino.

7. El verano y los picnics en la playa.

8. El invierno, una chimenea, una frazada, una pila de revistas Vogue y una sopa de calabazas.

9. Mirar películas en la cama. Me cuesta pensar en un mejor programa que mirar algún clásico envuelta en sábanas blancas y rodeada de almohadones mullidos.

10. La vajilla antigua. Ustedes pensarán que es una pavada, pero sentarme a una mesa vestida con una elegante vajilla de alguna época anterior, me alegra la vista y me levanta el ánimo.

Como  les dije, la lista sigue, pero no quiero aburrirlas. En otra oportunidad, publico algunos puntos más. Y a ustedes ¿cuáles son las pequeñas cosas que las hacen felices?

Leer más...

miércoles, 20 de marzo de 2013

Mujeres que no aman a nadie



Existe un libro que se llama "Mujeres que aman demasiado". No lo leí, pero recuerdo que me llamó la atención el título.

¿Qué es amar demasiado? 

Si bien, como ya dije, no leí el libro, supongo que se aludirá a la idea de "amar demasiado" con una connotación negativa. Como amar enfermizamente, más de la cuenta, o a alguien que no lo merece. 

Puesto así, sí parece un concepto no deseable.

Sin embargo, hay algo que me asusta aún más que ser una mujer que ama demasiado, y es convertirme en una mujer que no ama nada.

El riesgo de convertirse en una mujer que no ama es muy grande, y más en nuestra época.

Te levantás, preparás el café y las tostadas, vas al gimnasio, trabajás, discutís con el taxista, ordenás tu casa, comés y te vas a dormir. Cuando te querés dar cuenta, no te quedó tiempo para amar.

Con riesgo de sonar cachuda, quiero recordar que amar es muy importante. Es lo que te llena la vida. Es lo que evita que te conviertas en una muñeca vacía.

Date tiempo para compartir con tu familia, con tus amigas. Lo importante es tener pequeños gestos para hacer feliz a la otra persona. 

Cuando voy al supermercado, me gusta comprar las cosas que sé que le gustan a mi marido, como el queso brie o el arroz con leche.

También me gusta cocinar para mis amigas o comprar entradas de cine para ir con mis padres.

No tengan miedo de amar y amen de todas las formas posibles, grandes o pequeñas: mimen, hablen, escuchen, recen, ayuden.

El ego es el principal enemigo a la hora de amar. Está perfecto dedicarse tiempo a una misma, darse gustos y vivir bien. Pero también es importante dar a los demás, pensar en el otro, ponerse en segundo lugar cada tanto. De lo contrario, te transformás en una diva sin alma, en una cáscara.

Perdonen este ataque de espiritualidad. No sé si es el nuevo Papa o qué, pero tenía la necesidad de decirles esto.

Yo creo que nunca se ama demasiado. Siempre se puede amar más. Y eso es lo que hace que la vida sea linda.


Leer más...

lunes, 25 de febrero de 2013

Un cuento de hadas moderno


Cuando somos niñas, muchas de nosotras nos fascinamos con las historias clásicas como las de Cenicienta, Blancanieves, La Bella y la Bestia, entre otras.

En estas historias, una mujer desvalida y muchas veces humillada, encuentra finalmente su redención con la llegada de un apuesto príncipe azul.

Estos cuentos se nos meten debajo de la piel en la infancia y muchas veces las ideas nos quedan flotando en la cabeza ya de grandes.

En el fondo, la mayoría de las mujeres esperamos al príncipe azul con el que viviremos felices por siempre.

Por mi parte, confieso mi entrañable amor por estas historias clásicas. Sin embargo, me conmueven aún más otro tipo de cuentos de hadas. Cuentos, yo diría, de nuestra época, en la que las mujeres ya no sólo esperan la llegada de su príncipe azul, sino que también anhelan cumplir sus sueños y realizarse personalmente.

Justamente esta semana enganché de casualidad por televisión la película que narra la vida de J K Rowling, la autora de Harry Potter, antes de convertirse en escritora mundialmente famosa.

Esta mujer decide separarse de su marido alcohólico y violento. Queda prácticamente sola con su pequeña hija. Atraviesa serias dificultades económicas y sobrevive, al principio, gracias a un subsidio estatal.

Pero su vida finalmente cambia cuando su obra literaria se transforma en un suceso mundial.

Se trata de un verdadero cuento de hadas, en donde la redención no llega de la mano de un príncipe, sino de la mano de una gran oportunidad que la transforma en una mujer realizada e independiente.

Así como Cenicienta nunca imaginó que el príncipe se fijaría en ella, probablemente J K Rowling nunca imaginó que su trabajo tendría un éxito tal que la convertiría en una celebridad.

Es lindo pensar que, no importa la edad, el lugar donde vivimos o cualquier otra circunstancia, la gran oportunidad de la vida puede llegar en cualquier momento. Ése es el cuento de hadas con el que elijo quedarme.
Leer más...

martes, 19 de febrero de 2013

Un lujo necesario


Hoy fue un día non stop. Largo, tedioso y cansador. Últimamente vengo teniendo varios de éstos. Pero, como fiel integrante del género femenino, no aflojo.

Las mujeres tenemos en común la perseverancia y tenacidad. Sabemos muy bien que para conseguir cualquier cosa, hay que trabajar en ello.

Sin embargo, también hay otra cosa que tenemos en común las mujeres, y es que nos gusta darnos lujos. Todas, a mí no me engañan. A todas sin excepción nos fascina darnos algunos gustos.

Para una de mis amigas, ese lujo es reservarse una hora a la mañana para leer los diarios y salir bien informada a la calle.

Para otra persona que conozco hace tiempo, el lujo es consumir masivas cantidades de Chanel N° 19.

Una de mis amigas de la infancia simplemente no puede renunciar a los alfajores Havanna. Muere por ellos y bastante seguido se toma la licencia de comerse uno a la tarde, indiferente de lo que le puede provoca a la silueta.

También conozco mujeres que son adeptas de otro tipo de lujos, como los restaurants gourmet, las sesiones de cine o los buenos vinos.

Cada mujer tiene su lujo favorito, su fuente inagotable de placer a la que recurre cuando quiere recompensarse por el trabajo realizado.

¿El mío? OMG, ¡son tantos! Quizás el que más gratificaciones me proporciona es viajar. Pronto se viene un verdadero lujo ¡qué felicidad!







Leer más...

sábado, 16 de febrero de 2013

Mujeres fabulosas


Ocasionalmente, las mujeres vivimos experiencias negativas. Las hay de todo tipo. Ayer justamente tuve un día terrible en el ámbito laboral. De esos que te dan ganas de dejarlo todo y ponerte un bar en la playa.

Momentos amargos pueden presentarse en el ámbito laboral, como así también en el familiar, en el de la salud, en el de la pareja. 

En fin, no es ninguna novedad, la vida está llena de problemas. Y como me dijo muy sabiamente una amiga, cuando se termina un conflicto, comienza otro.

Entonces aprendemos a convivir con los problemas. Sin embargo, la experiencia me ha demostrado que existen tres formas distintas de coexistir con los conflictos, o mejor dicho, tres tipos de mujeres, que encaran de forma muy diferente las rocas que la vida les pone en el camino.

El primer tipo de mujeres, es el de las “mujeres bajón”. Son las que ante una dificultad, no encuentran otra alternativa viable más que llorar durante días en la cama. A este tipo de mujeres los problemas las superan, las afectan en sus actividades diarias y en su vida de relación. Algunas llegan hasta a depender de una medicación que les controle el estado de ánimo.

El segundo tipo de mujer, es el de las “mujeres resignadas”. Son mujeres que si bien no se deprimen, poco a poco se van apagando con las vicisitudes de la vida. Son personas que a simple vista llevan una vida normal y soportan los contratiempos estoicamente, pero han perdido un poco de brillo. Alguna herida del pasado o alguna cruz del presente las lleva a resignarse: “bueno la vida es así y esto es lo mejor que puedo dar en mis circunstancias”.

Y finalmente tenemos a las “mujeres fabulosas”. No es que no tengan problemas. Es más, muchas de  ellas viven o han vivido experiencias muy fuertes. Son mujeres que no sólo soportan los contratiempos, sino que hacen de su día a día algo extraordinario, por su energía, por su actitud. Te hacen pensar: “¿cómo puede ser que con todo lo que le ha pasado esté así de bien?”

Encaran proyectos nuevos, planean viajes por el mundo, ayudan a los demás, están todo el tiempo en movimiento. Tienen hambre de la vida y nada las detiene.

Quiero dedicar este post a esas mujeres fabulosas, que son un ejemplo para todas nosotras. Proyectan la ilusión de que, a pesar de todos los días de porquería que nos queden por pasar, siempre se puede brillar.

Para todas esas mujeres, mi admiración y esta dedicatoria, con la esperanza de algún día poder llegar a ser como ellas. Que ante la próxima piedra, pueda calzarme los tacos altos y salir airosa a la vida.

Leer más...

viernes, 8 de febrero de 2013

Qué hacer el fin de semana


Es parte del ADN femenino, la necesidad de organizar. En efecto, las mujeres organizamos: nuestra vida of course, la de nuestro marido, la de nuestros hijos, la de nuestros padres y hasta la de nuestras amigas. Nos gusta organizar, o necesitamos organizar, no lo sé, lo cierto es que nos la pasamos organizando.

Cuando una se enfrenta al advenimiento de un fin de semana largo (de cuatro días para ser precisa), lo primero que se pregunta es ¿qué hago este fin de semana? ¿A dónde me voy? ¿Cómo lo puedo aprovechar mejor?

Proyectamos nuestro instinto organizativo hacia ese corto período de tiempo llamado “fin de semana” cuyo principal objetivos es, definitiva, nada más y nada menos que darnos un respiro.

No es necesario tener un super programa para aprovechar el fin de semana. Tampoco es la idea que lo destinemos a hacer todas esas tareas tediosas que no alcanzamos a terminar en la semana “voy a llevarle el vestido a la modista hoy sábado, porque en la semana no tuve tiempo”. No, no es la idea.

Para la pregunta ¿qué hago este fin de semana? la respuesta que recomiendo es: nada. Hacer nada, chicas, está bien. Está más que bien, en realidad. Es, yo diría, necesario cada tanto.

Al no programar nada, la espontaneidad rige las acciones. Hacemos lo que el cuerpo nos pide en el momento.

Los fines de semana menos organizados de mi vida, han sido, en general, los que más he disfrutado. Amanezco cuando mi cuerpo decide despertarse y soy feliz. Tengo mucho tiempo para disfrutar de mi comida favorita, el desayuno. Leo en la cama o me acurruco en el sillón para ver una película del cable a la mitad de la tarde.

A veces programamos actividades por miedo a estar sin hacer nada y lo que ello pueda implicar en nuestro estado de ánimo. Hay que animarse a estar sin hacer nada. Lejos de tirarte para abajo, te devuelve la sensación de ser dueña de vos misma y de tu tiempo.

Incluso para las más hiperkinéticas, mi consejo es aprender a enfrentar un feriado, un fin de semana o hasta unas vacaciones sin tener nada organizado. Mucho de lo bueno en la vida es aquello que no se planea.



Leer más...

domingo, 20 de enero de 2013

Una mujer sensible


Este blog se llama “Una Mujer Moderna”. Desde aquí intento propiciar la libertad, la iniciativa y el empuje femenino desde todo punto de vista.

Me gustan las mujeres que abren su propio camino, que no dependen de un hombre, que vencen sus miedos, que van por más.

Pareciera, entonces, que abogo por un prototipo de mujer avasallante y que en esa dirección invito a caminar a todas mis compañeras de género.

Sin embargo, la experiencia diaria nos demuestra que las mujeres tenemos nuestros días en los que no nos identificamos con una amazona valiente sino que, muy por el contrario, nos sentimos como un pequeño pollito mojado.

No sé bien cómo definir estos días. Son días sensibles, particulares, en los que la piel está más alerta. En realidad, todos los sentidos están exacerbados.

Un comentario que en otro momento puede no importarnos, en esos días nos llega mucho más.

Todo nos hace llorar, TODO. Un cumplido, un insulto, una caricia, una oración, un recuerdo. TODO.

En esos días, tenemos la necesidad y buscamos que nos protejan, ya sea una mamá, un papá, un novio, o simplemente los pliegues de una frazada. Buscamos refugio en quien sea o en donde sea, como un gatito asustado.

No son días para emprender grandes empresas, sino más bien para quedarse en casa, entre almohadones con una reconfortante taza de té, o sumergida en una bañera con sales de lavanda.

Las mujeres tenemos nuestros días sensibles, y está bien que así sea. Porque allí radica lo exquisito de nuestra naturaleza, en que somos increíblemente fuertes y frágiles a la vez. Somos protectoras por excelencia, pero de vez en cuando, muy cada tanto, necesitamos que nos protejan. 
Leer más...

domingo, 23 de diciembre de 2012

Ser feliz


Cuando termina un año y comienza otro, la gente tiene la costumbre de hacer una lista de resoluciones, es decir, una lista de objetivos que se quieren alcanzar en el año nuevo.

Yo no soy la excepción y todos los diciembres/eneros redacto en la última hoja de mi agenda, la lista de cosas que me he propuesto para el año que comienza.

Pero este año no quiero hacer una lista detallada de actividades a cumplir. Este año tengo una sola “new year resolution”: ser más feliz.

Me di cuenta que de nada sirve tener todos los títulos universitarios del mundo, conseguir tal o cual trabajo, casarse, tener hijos, conocer el mundo, o lo que sea, si no se disfruta la vida y se la transita con felicidad.

Siempre he definido a la felicidad en términos muy puntuales y terrenales: “cuando me reciba voy a ser feliz”, “cuando me case voy a ser feliz”, “cuando me vaya de viaje voy a ser feliz”. Lo cierto es que todos esos momentos de mi vida llegan, pero la felicidad no es como me la imagino.

Vivimos pensando que tenemos que vencer nuestros obstáculos y falencias para ser felices. Creemos que la vida de los demás es más fácil que la nuestra.

No sé si les pasa, pero a veces voy caminando por la calle, miro a la gente e imagino que no tienen problemas y que son re felices. Pensamos que los demás son más felices que nosotros.

La realidad es que todos, pero todos, tenemos problemas. Por más que muchos aparenten vivir una vida libre de preocupaciones y responsabilidades, les aseguro que también tienen sus temas.

No hay que esperar a que se solucionen los problemas para ser felices. En eso consiste el desafío, en tratar de ser felices en el día a día, aunque las cosas no sean perfectas.

Es todo cuestión de energía. Hay personas que tienen buena actitud y están siembre de buen humor. Esas personas son, en general, las más queridas por la gente. Son optimistas, agradables, disfrutan de la vida y no tienen prejuicios. Mi personalidad, neurótica y controladora me va a hacer difícil alcanzar esa mentalidad, pero estoy dispuesta a intentarlo.

Este es mi único objetivo 2013: disfrutar más, maquinarme menos, en definitiva, ser más feliz. 

Leer más...

viernes, 26 de octubre de 2012

Detox plan


Octubre ya tiene sabor a fin de año, época de balances, sobrecarga de actividades e inquietudes.

Sucede que, en general, arrancamos el año con bastante energía y, a medida que transcurren los meses, vamos acumulando estrés, por lo que habitualmente octubre nos encuentra bastante saturadas.

Una mujer saturada no puede hacer nada bien. No es sano sobrellevar altas concentraciones de estrés por la vida. Ahora bien, es cierto que hay factores de estrés que no pueden evitarse, como el trabajo o los problemas de salud, pero también es verdad que hay ciertas medidas que podemos tomar para desintoxicar un poco cuerpo y mente.

Por mi parte, octubre me encontró con ganas de hacer algunos cambios en mi vida. Entonce se me ocurrió encarar un detox plan que quisiera compartir con ustedes.

Para desintoxicar hay que eliminar todo lo que sobra, lo que no queremos.

El primer paso, y el más obvio, sería la alimentación. No consumir comidas que, si bien pueden parecernos ricas, no le aportan nada al organismo. Como amante de los copetines que soy, me está costando mucho eliminar de mi vida los cocteles con papitas fritas, pero de a poco me voy a acostumbrando a comer más sano.

El ejercicio también ayuda, claro. Visto y considerando mi poca inclinación hacia la actividad física, he recurrido a una profesora particular (o personal trainer, así quedo más cool) para que me guíe en esta difícil tarea de la constancia y la dedicación en el gimnasio.

Pero los cambios más importantes, tienen que ver no tanto con lo físico, sino más con la vida de relación. De nada sirve un cuerpo sano si no hay una mente sana. Mucho se ha dicho acerca de las personas tóxicas. Esas personas que hacen comentarios negativos todo el tiempo, que critican, que envidian. Doy fe de que realmente existen personas así. Es fundamental en el detox plan, alejarse lo máximo que se pueda de este tipo de personas. Así como eliminamos lo que le hace mal al cuerpo, también hay que eliminar lo que le hace mal al alma.

Perdonar, por otra parte, es clave. No existe verdadera desintoxicación si no dejamos ir los rencores. Perdonar aliviana el espíritu.

Otra pata fundamental es saber desprenderse. Hay que ser generosas con lo que tenemos. Si hay una prenda que tenemos colgada en el placar y no la usamos, hay que regalarla. Hay gente que no tiene nada que ponerse y es hasta inmoral acumular toneladas de ropa que jamás vamos a volver a usar. La felicidad que brinda ayudar a alguien que lo necesita es indescriptible, y por si esto fuera poco, el guardarropa queda más prolijo y fácil de manejar.

Como verán, no es necesario viajar a la clínica de La Prairie en Suiza para alcanzar una desintoxicación de cuerpo y mente. Basta con proponerse algunos pequeños objetivos y hacer lo posible por cumplirlos.


Leer más...

sábado, 13 de octubre de 2012

Mimate


Las mujeres llevamos ínsita en nuestra naturaleza, esa necesidad de dedicarnos a los demás y de postergarnos.

Piensen por un momento cuántas horas de sus semanas dedican a los otros, a cuidar a alguien, a acompañar a alguien, al trabajo, etc.

En general ocurre que no nos ocupamos mucho de nosotras mismas, y luego nos preguntamos por qué estaremos tan estresadas.

Algunas tenemos la suerte de contar con personas que nos mimen, pero muchas veces sucede que la dedicación y el esmero que ponemos en todo, no nos es retribuido proporcionalmente.

Mi teoría es que no tenemos que esperar a que los mimos vengan de afuera. Tenemos que aprender a mimarnos nosotras mismas. Si somos capaces de desarrollar una increíble capacidad de mimar a los demás, ¿cómo no vamos a ser capaces de auto aplicarlo?

Las formas en las que podemos mimarnos son muchas:

Sentate en un lindo restaurant, con mantel blanco impecable, a disfrutar de una sopa de calabazas asadas con una copita de vino tinto.

Comprate un ramito de tus flores preferidas. Ayer me regalaron uno de margaritas chinas y son tan lindas que no me canso de mirarlas.

Regálate un spa day para disfrutar de un masaje con aceites perfumados.

Andate sola al cine a disfrutar de esa película que a vos te encanta, pero nadie te quiere acompañar a ver.

Apagá el teléfono.

Sumergite en un libro con una tetera llena de tu té favorito.

Visitá a la manicura.

No importa la forma en que lo hagas, lo importante es dedicarte a vos misma. Mimate, querete. Si no lo hacés vos, no esperes que otros lo hagan.

Leer más...

lunes, 23 de julio de 2012

Esperando los tomates


Creo que ya lo he dicho muchas veces: me encanta cocinar. Claro, también me gusta mucho comer, pero me gusta todavía más cocinar. Porque cocinar implica un proceso creativo, en el que si bien existen algunas reglas básicas, la libertad predomina.

El proceso creativo de la cocina comienza en el mercado, cuando se elije la materia prima, los ingredientes que van a conformar el plato.

A veces te vas al mercado pensando: “voy a comprar unos tomates y un pan casero para preparar unas bruschettas.” Pero cuando llegás a la verdulería los tomates no te tientan nada. Están verdes, duros y no tienen aroma. Y resulta que al lado hay unas berenjenas divinas, entonces decidís que mejor vas a preparar unas berenjenas a la parmesana.

En la vida, en general, ocurre lo mismo. Podés hacer todos los planes que quieras, pero cuando llega el momento las cosas pueden no salir como lo imaginaste.

Quizás pensás que vas a dedicarte a pintar cuadros y terminás trabajando en un banco. Pensás que no vas a tener hijos y terminás siendo madre de cinco, pensás que a los treinta ya vas a estar felizmente casada y el príncipe azul no llega.

Querías tomates, pero no estaban buenos, no estaban maduros, aún no era tiempo de tomates. Entonces te llevás las berenjenas. Eso no significa que te hayan dejado de gustar los tomates, algún otro día prepararás las burschettas, pero por ahora hay berenjenas.

El desafío es aceptar tu destino, amando lo que te toca, aunque no lo hayas elegido y nunca renunciar a lo que realmente querés. Ya vendrá la época de los tomates, mientras tanto prepararás las mejores berenjenas a la parmesana del mundo.


Leer más...

domingo, 17 de julio de 2011

Entregar el alma


El domingo pasado fui a misa con mi familia. Admito que si bien voy todos los domingos, no todas las veces me llega el sermón del sacerdote. A veces no hablan claro, repiten una y otra vez lo mismo, o simplemente yo me distraigo.

Pero esta vez, lo que dijo el padre me hizo reflexionar mucho.

Él hablaba de las personas que tienen endurecido el corazón. De aquellos que oyen, pero no escuchan y ven, pero no miran.

No sé cómo habrán sido otras épocas. Sí entiendo que en los tiempos que corren, somos muchos los que tenemos cerrado el corazón.

Cuando nos sucede algo que nos genera mucho dolor, tendemos a cerrarnos a los demás como mecanismo de protección. Nos recluimos en nuestro propio universo y no miramos lo que pasa alrededor.

Asumimos las responsabilidades ineludibles, pero no estamos dispuestos a dar más de lo necesario. El alma pasa de ser generosa a ser mezquina.

El día a día nos ofrece incontables oportunidades de disfrutar y de conectarnos con el prójimo. Claro que para poder hacerlo tenemos que tener el corazón abierto.

Cuando las personas nos decepcionan o las circunstancias nos castigan, pensamos que si no nos atajamos, pueden herirnos de nuevo.

La vida es impredecible. Si bien pasan cosas malas, también pueden sucedernos cosas buenas. Y si por miedo a las primeras no entregamos el alma, es muy probable que se nos escapen las segundas.
Leer más...

jueves, 19 de mayo de 2011

La edad de soñar


Cuando somos chicos y nos preguntan qué queremos ser cuando seamos grandes, tendemos a dar respuestas peculiares. Los varones generalmente contestan: bombero, policía o jugador de futbol. Las niñas, a veces sueñan con ser estrellas de cine, o fantasías similares.

A medida que crecemos vamos madurando y descartamos algunas opciones que abrazamos de chicos, pero creo yo que nunca dejamos de soñar.

Todos tenemos anhelos, deseos que, en parte, se convierten en motor de la vida.

La desilusión sobreviene cuando alcanzamos la edad a la que pensábamos que nuestros sueños ya iban a estar concretados, o siquiera, en marcha.

Pienso que aquí radica el problema. Nos han entrenado para creer que hay una edad en que la ya debemos estar establecidos, y que a partir de esa edad nuestra vida ya no va a cambiar mucho.

Muchas mujeres entran en pánico porque se acercan a los 30, a los 40 o a los 50, y todavía no se les da lo que tanto desean.

Diganmé ¿a quién se le ocurre que a los 30 ya tenemos que tener la vida resuelta? ¿Quién es lo suficientemente soberbio como para afirmar que hay una edad para cumplir los sueños?

Con los años he descubierto que la frase “sólo sé que no sé nada” tiene mucho de cierto. La vida te sorprende todo el tiempo. Y así como suceden cosas malas, también pueden ocurrirte cosas buenas. NO DEJES QUE NADIE TE HAGA CREER LO CONTRARIO.

Estoy llena de sueños, algunos los he cumplido y otros aún no. Sin embargo, estoy orgullosa de por lo menos, seguir creyendo en mí. A pesar de los juicios de valor u opiniones que emitan los demás, siempre he actuado conforme a mis convicciones y a mis deseos. Y eso ya es un triunfo en sí mismo.
Leer más...

domingo, 31 de octubre de 2010

¿A dónde vamos?


Durante siglos, hombres y mujeres hemos perseguido la felicidad. Pero lo curioso de la felicidad, es que significa diferentes cosas, dependiendo de la persona de que se trate.

Para algunas, la felicidad es casarse y tener hijos. Para otras, la felicidad es el éxito profesional.

Unas pocas, necesitan todo lo anterior.

Y también estamos las que todavía no sabemos bien qué se necesita para ser feliz.

Muchas veces he escuchado que la felicidad no es alcanzar un objetivo, sino saber disfrutar de las pequeñas cosas en el camino. Aún así, necesitamos saber para dónde ir, ¿o no?

Saber quiénes somos y a dónde vamos no es algo sencillo. Hay quienes pasan toda una vida preguntándoselo, sin encontrar respuesta.

Creo que ése es mi mayor miedo. Le temo más a nunca saber qué quiero, que a fracasar en el intento.

Leer más...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...