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sábado, 28 de diciembre de 2013

La odisea de estar embarazada en verano

Estar embarazada es sin lugar a dudas una bendición.

Pero esta linda idea de gestar y tener un bebito, viene acompañada de una serie de efectos colaterales muy poco elegantes.

Si bien hay mujeres que nunca padecen los síntomas del embarazo, otras los tenemos todos (con más intensidad los primeros meses, pero aún presentes cerca del final del segundo trimestre).

Además, soy una convencida de que el verano agudiza aún más los malestares. Sin mencionar que este es uno de los veranos más calientes de los últimos años.

Ponerse un traje de baño cuando una se siente una pelota, es todo un desafío. La cintura ha menguado y la retención de líquidos está a la orden del día.

No importa si te cuidás con la comida o si sos una mamá muy fitness, el cuerpo no es el mismo y la ropa ya no luce.

Podés pasarte horas rotando sobre un pareo o una reposera buscando la posición ideal para tomar sol, no la vas a encontrar. Todo es incómodo.

Te rodean miles de mujeres con sus panzas perfectamente trabajadas y una con su mega barriga tiene ganas de hacer un pozo en la arena y meterse adentro.

La próxima vez habrá que hacer como Kate Middleton que pasó gran parte de su embarazo en invierno, divina y cubriendo su baby bump con unos tapados paquetísimos.

El verano deja todo al descubierto y hay poco margen para conservar la elegancia.

Todos te dicen que estás "radiante" (palabra inventada por vaya a saber quién para designar una mujer embarazada e hinchada), ahora vos te sentís lo menos sexy que pisa la Tierra.

Y si, estar embarazada no es sexy, ni elegante, ni glamoroso. Pero cuando estás acostada en la cama y tu bebé da sus pataditas de alegría en la panza, todos los contratiempos valen la pena.




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lunes, 9 de septiembre de 2013

El día que todo cambió

...Hace exactamente un mes escribí por última vez  en este blog.  Hoy, sin planearlo y preverlo, sentí la necesidad de volver a escribir.

Confieso que en los últimos meses mi vida se vio completamente revolucionada. Por primera vez, estoy embarazada de dos meses y todavía no puedo vivirlo con naturalidad.

No tuve mucho tiempo para prepararme psicológicamente porque luego de decidirlo, el bebé vino muy rápido (lo que agradezco ya que imagino lo estresante que debe ser buscar un hijo sin éxito).

En fin, mi marido y yo estamos muy felices con la noticia.

Mi cuerpo, por otra parte, la está pasando bastante mal. Tengo todos los síntomas de manual del primer trimestre: nauseas, mareos y asco, mucho asco. Ya bajé dos kilos.

Cuando una se siente tan mal físicamente, no te dan ganas de hacer nada. La mayor parte del día se pasa en reposo. Las pocas energías que tenés las dedicás a lo ineludible de tu trabajo y a las obligaciones de la casa.

Nada me llamaba la atención ni salir, ni leer, ni escribir, ni siquiera puedo caminar porque me canso horrores.

Este último mes estuve literalmente hecha una ameba esperando llegar a la semana 12 de embarazo para que empiecen a aflojar los síntomas molestos.

Lo único que logra desperezarme la imaginación y hacerme soñar por un rato, es mirar alguna de mis películas favoritas. Son las películas de siempre, las que tengo en dvd y que no me canso de ver.

Me pone de buen humor ver a Diane Keaton en Alguien tiene que ceder, escribiendo en su maravillosa casa de playa . Me encanta ver como Cameron Díaz se enamora de Jude  Law en un pueblito de Inglaterra en la película El Descanso.  Y aún me enternece la historia de Meg Ryan y su pequeña tienda de libros en Tienes un e-mail.

Las hormonas invadieron mi cuerpo, mis gustos cambiaron y mi energía está por el piso. Pero una buena película, de esas que te hacen soñar, siempre es bienvenida.

En la comodidad de mi casa, y con un yogur de frutilla, las películas son fuente de felicidad y de buen humor. Lo demás, ya pasará. 

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domingo, 11 de marzo de 2012

¿Maternidad obligatoria?


Uno de los mandatos sociales más fuertes que existen para la mujer, además de conseguir un marido, es tener hijos.

Este mandato reproductivo, es considerablemente mayor para la mujer que para el hombre. De hecho, pareciera ser que es “natural” que el hombre postergue la decisión de formal una familia, mientras que una mujer que se resiste a tener un hijo es considerada “antinatural”.

Sin duda ser madre debe ser la experiencia más intensa que puede vivirse. Sin embargo, quisiera someter a cuestionamiento la idea de que todas las mujeres quieren tener hijos.

No existe nada de antinatural en no reproducirse, así como también es importante desterrar esa frase siniestra según la cual no se es realmente mujer hasta que no se tiene un hijo.

Cuando una llega a la edad en la que la posibilidad de ser madre parece más cercana, muchas dudas y preguntas comienzan a desfilar por la cabeza.

¿Qué pasa si no siento el instinto maternal? ¿Voy a convertirme en una de esas mujeres que sólo saben hablar de sus hijos? ¿Qué pasa si me separo de mi marido? ¿Estoy capacitada para criar a un niño? Y la lista sigue.

Mientras que para muchas tener un hijo es lo más lógico y normal del mundo, otras mujeres no podemos evitar plantearnos y replantearnos el tema. ¿Se trata de un acto de altruismo o de egoísmo?

Suele tildarse de egoístas a aquellas que eligen no reproducirse para poder llevar un estilo de vida más relajado, lleno de viajes, salidas y tiempo para una misma. Pero también puede catalogarse de egoístas a las mujeres que, por otro lado, tienen hijos para “sentirse realizadas” o para tener quien las cuide en la vejez.

En definitiva, todo depende de la óptica desde la que se lo mire.

Tener un hijo es algo maravilloso, pero de ninguna manera es obligatorio y una no es más o menos mujer por lo que decida en este aspecto.

Se trata de una decisión fundamental y determinante en la vida, y más allá de lo que se resuelva, lo importante es que sea por los motivos correctos.
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martes, 19 de octubre de 2010

El falso feminismo


Hace pocos días, un grupo de mujeres marchaba en la República Argentina reclamando “el derecho al aborto”.

Estas mujeres decían reivindicar el feminismo. Qué curioso.

Yo siempre entendí al feminismo como un movimiento que lucha por el reconocimiento de los derechos de la mujer, con todo lo que ello implica.

Dicen que las mujeres somos más intuitivas y sensibles, características necesarias para lograr la virtud más alta de todas: la justicia.

Afectar directamente los derechos de una persona inocente no es justo. Matar no es justo. El aborto no es femenino. Por lo tanto, no tiene nada que ver con el feminismo.

Reconozco que hay un problema instalado, pero la solución no es salir a matar bebitos.

La anticoncepción existe para evitar embarazos no deseados. Siempre es mejor prevenir.

Salvo en casos muy extremos, no me parece que interrumpir un embarazo sea un derecho de nadie. Porque nadie tiene derecho sobre otros.

Es paradójico que las mujeres, generadoras de vida, estemos hoy luchando contra ella.

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miércoles, 14 de julio de 2010

El egoísmo de ser padres


Hace varios días que el debate acerca del matrimonio gay viene acaparando espacios en los medios de comunicación.

No se preocupen, no voy a entrar en el análisis del tema, y tampoco tengo intención de dejar sentada mi posición al respecto.

Si quiero comentar un punto en particular, que me hizo mucho ruido cuando lo escuché. A ver si puedo explicarlo.

Espero no caer en un aburridísimo (para ustedes) estudio jurídico del proyecto que se está tratando en el Congreso. Voy a tratar de hacerla simple, porque, enfrentémoslo, soy abogada.

La comunidad homosexual rechaza el proyecto de unión civil. Cabe aclarar que esta institución reconoce a la pareja los mismos derechos que el matrimonio civil, a excepción de la adopción de niños.

Ello nos lleva a concluir que la lucha gay no es por el matrimonio en sí mismo, sino por la posibilidad de adoptar hijos como pareja.

Como argumento central para defender esta postura, las personas homosexuales esgrimen el derecho a la igualdad de todos los ciudadanos, en virtud del cual el Estado debe reconocer a todos los mismos derechos.

Aquí viene mi desacuerdo: NADIE TIENE DERECHO A ADOPTAR NIÑOS. Ni los homosexuales, ni los heterosexuales.

El derecho es del niño que se adopte, a ser criado en un ambiente propicio. Será cuestión de determinar, a través de estudios serios, qué debe considerarse por “ambiente propicio”, para tomar la decisión correcta.

Pero, por favor, terminemos con esta idea de que las parejas tienen el derecho a adoptar. La adopción, así como la filiación natural, es 100% un derecho del niño y 100% una responsabilidad para los progenitores.

Quizás cuando aprendamos a enfocar la paternidad y maternidad, desde la perspectiva de los menores, nos convertiremos, por fin, en los padres que nuestros hijos necesitan.

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domingo, 21 de marzo de 2010

La irresponsable


Tener un hijo es la decisión más importante que uno va a tomar en su vida. Permítanme fundamentar esta afirmación. Cuando elegimos qué carrera seguir, a dónde ir de vacaciones o con quién casarnos, generamos consecuencias principalmente para nosotros mismos. Seguramente afectaremos también la vida de otras personas, pero de modo indirecto. Y, en todo caso, se trata de personas conscientes.

Cuando se trae a una persona al mundo, ya no se trata sólo de uno, se trata de un tercero: el hijo o hija.

El progenitor es plenamente responsable por esa persona que engendra.

Para tener un bebé hacen falta muchas cosas. Primero, estabilidad emocional y madurez suficiente de los padres. Si uno no puede con sí mismo, menos aún podrá con un hijo. También se necesita cierta seguridad económica. No es justo que un niño deba padecer necesidades básicas.

Sin embargo, veo con tristeza como, en la práctica, estos factores no son tenidos en cuenta al momento de procrear.

Adolescentes ignorantes que no usan métodos anticonceptivos, gente sumida en la pobreza con siete hijos, solteros y solteras desesperadas alquilando vientres o pidiendo esperma prestado. Me parece muy deprimente.

Estoy cansada de escuchar a la gente decir que necesitan ser padres para realizarse como personas. A ver si lo entendemos, el acto dar vida es muy delicado, no es una solución para encontrarle sentido a la vida ni para hacer algo con nuestro tiempo de sobra. Si estás aburrida, comprate un perro.

Es muy común que los hijos cuiden a sus papás en la vejes, pero desterremos esta idea de que los hijos son propiedad de los padres. No los tenés para que después te cuiden. No tienen porqué pagar por nuestros errores y no tienen porqué hacer de sus vidas lo que a nosotros nos parece conveniente.

Dar vida puede ser un acto de generosidad o de egoísmo, según cómo se encare.
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